Mi experiencia para dar habiliades para controlar los niveles de estres.

Desde el inicio en APASEV, que es una asociación a nivel privado cuyas siglas significan Asociación Pro Ayuda, Salud, Esperanza y Vida. Nació la idea de hacer una propuesta a los asistentes de la asociación: la de realizar una reunión los viernes, para tod@s aquell@s que no pueden o no quieren asistir a las salidas que se realizan ese mismo día a Madrid capital, acompañados por la psicóloga.

Esta idea nació en principio para que tuvieran una alternativa y crear un día de encuentro para dialogar y estar en compañía de otr@s compañer@s. Finalmente, por decisión del grupo (democráticamente elegido por mayoría) se queda en realizarlos semanalmente, todos los jueves, dando comienzo la entrada a las 11:00 h am en el aula del centro de asociaciones de la salud de Alcorcón y llevando a término a las 12:00h.

En un principio, la actividad es compartir un café y dialogar una horita tod@s junt@s. Al ser mi primer contacto con el grupo, decidí ofrecerles el leer unos cuentos, con los que se puede debatir y buscar recursos para hacer frente a nuestras situaciones diarias y poder conocerles un poquito.

Yo contaba, con todos los datos recogidos en libros y consultas realizadas a los profesionales de la asociación, sobre una de las problemáticas generales de las personas con enfermedad mental crónica o grave; que es la vulnerabilidad resiliente, es decir, que ya sea por un trastorno bipolar, un trastorno de personalidad, afectados por alguna de las variantes de esquizofrenia,… el punto común, en la mayoría de los casos es su vulnerabilidad ante ciertas situaciones que para una persona sin enfermedad le resulta parte de las situaciones cotidianas y que para una persona afectada, puede llevarle a unos niveles de estrés grabes.

Entre los cuentos elegidos, estaban los siguientes:

  • Todo pasa (estratégico para situaciones de duelo)
  • Cada uno con su destino (para positivar los pensamientos negativos)
  • Arturo y Clementina (donde están nuestros límites)
  • La pequeña luciérnaga (salir de nuestros pensamientos negativos)

Con cada uno de estos y otros cuentos que hemos compartido, he podido conocer a cada uno de ellos, para poder hacer una intervención sobre una realidad individual. También, han podido descubrir ciertos aspectos que desconocían de ellos mismos y que llevado a debate en común, han ido solucionando conflictos que pensaban no eran capaces, ganando en autoestima y aportándoles ciertas herramientas para hacer frente a las pequeñas cosas con las que luchan día a día y mejorando la relación grupal.

Después de explorar, y reunirnos el equipo de trabajo, se decide realizar nuevas cosas en esta hora. Para que no sea un trabajo de lectura, acompañado de un café.

El primer jueves después de esta reunión, llevé conmigo un montón de revistas y unos patrones en papel reutilizado, para dar comienzo a una parte creativa este día.

Levanta curiosidad en unos y rechazo en algún otro. Pero, el hecho de hacer una visita a las revistas da otro sentido a los que en principio querían rechazarlo.

El rechazo era cosa de falta de autoestima y porque nacía de nuevo una espinita marcada de recuerdos de la infancia.

En este sentido, es en el que nuestra creatividad, y la valoración individual de cada uno de los integrantes del grupo, marcarán la diferencia.

La cohesión de grupo es una de las principales tareas que fluyen sin tener que buscar la forma de forzar nada. Si el profesional “elude” las ayudas solicitadas, se consigue que el resto del grupo ofrezca su colaboración, que a su vez, gratificando y apoyando estas decisiones individuales, gana cada uno su merecida autoestima.

Después de un mes de trabajo, con la misma tarea, se ve la impaciencia, y más marcada por la dificultad de la tarea, me explico:

“La primera tarea que realizamos, es una cartera compuesta por recortes de revistas a elección, redistribuidas y pegadas en un patrón, que una vez, compuesto en forma de collage forramos y… para darle longevidad y utilidad cosemos”

Cartera anti estres
“El primer trabajo para combatir el estrés”

Durante el desarrollo vamos resolviendo los problemas debidos al estrés que en ocasiones genera el realizar una tarea de precisión, aplicando técnicas respiratorias de relajación y en otras ocasiones, el descanso por elección.

No es determinante el terminar la tarea con un plazo exacto, sino que lo hagamos sin que nos genere estrés.

Entre los componentes del grupo, uno de ellos hay que estar un poco más pendiente, debido a que no tiene por costumbre solicitar ayuda o auxilio (como queramos darle nombre) cuando no puede lograr alguno de los pasos, como puede ser, desde enhebrar la aguja para coser, como conseguir una puntada igual a la otra. También se aprecia la falta de decisión ante la elección, y es otra de las partes que estamos llevando a cabo, que hay ciertos temas que no está en nosotros elegir (como es la enfermedad), pero otros términos si (como vivir).

Es una tarea constante, de paciencia y seguimiento, pues supone estar pendiente de sus expresiones corporales, miradas e inquietudes. Que poco a poco han acabado siendo solicitudes orales y ayuda mutua.

Una de las usuarias, que cuando se inició la aventura de crear, no le resulto muy convincente, se enganchó, pues estimulamos una capacidad suya que es (movimiento “TIC” manual) para la costura. Salen a relucir, sus miedos y baja autoestima en relación con las tareas manuales, que puedo reconducir hacia una visión de mejoría de su autoestima con lo manual, y que incrementa cuando puede dar emotividad al producto de lo que está realizando. Pues son ellos los que deciden que van hacer con cada creación, lo que produce un efecto de ilusión y constancia en el término de la tarea.

En una segunda experiencia Febrero-Mayo, trabajamos con recortes y a posteriori pintura sobre los mismos.

La paciencia y el ver cómo avanzas te ayuda a seguir adelante
La paciencia y el ver cómo avanzas te ayuda a seguir adelante

Entre los asistentes, se ha creado cierto vínculo de trabajo en equipo, sobre todo entre dos de ellos. Durante el proceso, apoyamos la constancia en reafirmar la paciencia y fomentar la creatividad y la motricidad.

El complejo trabajo de recorte de tiras de papel en pequeños papelitos y organización de los mismos por colores para su posterior manejo con una barra de pegamento y los problemas que nos surgen con ello y como resuelven, hace que entre ellos nazca un vínculo de apoyo. Pues cuando rasgan con el nivel estresante, surge ese apoyo mutuo del que voy comentando.

Podría citar, muchas ocasiones, pero elegí una de ellas para exponer:

Mientras seleccionaban los trocitos de papel que iban a utilizar y la dificultad de pegarlos, uno de los integrantes se frustraba por el hecho de que se le pegaba en las manos y no podía dirigirlo como el quería. Ya había hecho comentarios sobre su mal estar ese día (que realmente, puede ocurrirnos a cualquiera), pero contaba con un agravante: Había determinado dejar el tabaco y llevaba un mes sin fumar. Lo que le provocaba mucha ansiedad y le generaba mucho más mal estar.

De esto, salió a relucir el miedo a un ingreso y su inconformidad respecto al medicamento que tiene que tomarse y su decisión de cambiar tabaco por bebidas con alcohol. Nos cuenta cómo fue su ingreso y su instancia allí.

El compañero que tenía a su lado fue directo y determinante (el vínculo de grupo estaba creciendo): -“No bebas, no podemos tomar alcohol”.- El sentimiento de preocupación ha nacido en este grupo.

Pues no sólo es bonito el resultado de su trabajo, sino las mejorías que se están produciendo ellos mismo en cuanto a sus relaciones y la comunicación de sus sentimientos, sus vivencias, sus ilusiones, sus frustraciones, sus nerviosismos,… , como van buscando apoyo unos en otros, cuando al principio de realizar este “taller” cada uno estaba centrado en lo suyo, hablaban del tiempo o de lo que habían hecho en otros talleres de APASEV, su pasado, sus preocupaciones y miedos estaban encerrados en ellos mismos…

Y vemos y disfrutan de una conciencia colaboradora y de grupo, sobre todo entre dos de los integrantes, que son los que vienen a cada sesión.

El cambio en estos seis meses ha sido grande, de estar habituados a solicitar cada paso, desde pedir permiso para tomar un café y que esperen atentos que tu lo sirvas a ofrecérsele entre ellos mismos, servirse unos a otros y compartir y prestarse los materiales.

No quiero olvidarme de ninguno de los participantes, así que añadiré unas lineas respecto a cinco participantes más, que aunque han sido esporádicos han aportado su granito de arena en este cambio:

Desde la participación de una pareja (porque nada es imposible, y aquí una muestra de que el estigma podemos borrarlo), que aunque sus apariciones son esporádicas, aportan las veces que están en el grupo. Desde sus aportaciones verbales e ideas individuales, pues gracias a las dudas de una parte de la pareja, respecto al suicidio, pudimos abarcar este tema. Para conocernos, y buscar que recursos y habilidades tenemos para hacer frente a esta aparición que es el Suicidio.

Si es un tema delicado, como tantos otros, pero realmente, conocer y transmitir este deseo, ha ayudado a que todos lo pongan en común y que entre ellos mismo busquen el apoyo grupal, que unos pueden contar con los otros en estas situaciones también.

En estos puntos, también hemos contado con la presencia de un participante activo y aplicado, que nos ha enseñado otra cara de esta enfermedad (las visiones activas, bueno, yo las he nombrado así, pues le acompañan a todos sitios y habla con ellas como si con nosotros estuviese hablando), pero que eso no impide la interacción con el grupo ni con las actividades desarrolladas, sino que ha creado autoestima en los demás, su apoyo enérgico y la vitalidad de sus palabras al expresar la belleza de los trabajos de los compañeros ayuda a reconfortar al resto de integrantes y animarles a continuar. También ha sembrado esa chispa, de la preocupación, la aceptación de la diferencia y la estima del semejante.

Realmente, ha sido un trabajo productivo. Hemos producido sentimientos, hemos consolidado apoyo mutuo, hemos creado, hemos compartido, hemos sido un grupo magnífico. Que se puede llevar a otros centros, que se puede generar confianza sin crear lazos afectivos entre integrantes y profesional. Porque la linea es muy fina para confundir si somos iguales o donde está el papel de cada uno.

Nosotros somos sólo sus acompañantes, quienes les abrimos un senderito que ellos deben curtir, lo único, que nosotros llevamos la mochila con las herramientas y de vez en cuando paramos y le prestamos una necesaria o le damos a elegir entre las que tenemos y elija la que mejor pueda utilizar para continuar hacia adelante.

Me llevo una enorme y grata experiencia de éste lugar, no sólo de los profesionales sino de cada uno de los participantes de los talleres que allí se imparten.

Anuncios